QUERIDO ABUELO: GRACIAS POR TU CONSEJO
No es un secreto que la vida avanza rápido, que el tiempo no espera a nadie, que el mañana es solo una posibilidad más y que la mayoría somos expertos en desperdiciar nuestra vida en cosas como el famoso “¿qué dirán?” o el “si hubiera”. Hey hey! 😋 Otro post más y otro día en el que me complace platicar contigo 😊✨
Considerando lo
rápido que avanza este mundo y lo fácil que es perdernos en él, me puse a
pensar mucho como usualmente dejamos de lado el decir lo que sentimos hacia
nuestros seres queridos y como, algunas veces, adquirimos ese hábito tonto de
dañarlos con palabras (que pueden ser muy simples para uno) o con acciones. Si
pudiera afirmarte algo el día de hoy es que la vida da vueltas, las personas que queremos están aquí hoy pero mañana quien sabe.
¿Qué tan
delicada y fugaz es la vida de alguien para que, de un momento a otro, ya no
estén en esta Tierra? ¿Qué tan fácil es herir y tan difícil disculparse? ¿Por
qué somos adictos a callar lo que sentimos hacia los demás? ¿Cuándo vamos a
entender que dar amor, ser amables y esparcir luz hacia las demás personas es uno de
los secretos más curiosos en la vida del ser humano? No sé tú, pero yo no quiero tener 80
años y arrepentirme por no haber dicho lo que siento a mis seres queridos. No
quiero que, cuando alguien cercano se marche me quede pensando más en el “si le hubiera
dicho esto…” que en lo que le dije. Me niego rotundamente a ser una integrante más de este club creado para las
personas que no abren su corazón de maneras tan sencillas
Mi abuela me
recuerda mucho aquella frase que mi abuelo solía decir: “dile a la gente lo que
espera oír”; en pocas palabras, mi abuelo siempre decía que debemos ser amables
con las personas, aunque, ahora que lo pienso, siento que en el fondo él sabía
que uno de los secretos para una buena vida es decir lo que sientes con sinceridad
y sin miedo al “¿qué dirán”. Sé que él lo supo llevar a cabo tan bien, que
coincido mucho con que a veces solo basta con un “te quiero”, un “¡que gusto verte!”,
un abrazo, un beso, un “no estás solo porque me tienes a mí”, un choque de
puños o un halago para cambiar el día de las personas.
¿Puedo contarte un secreto? El día de hoy es cumpleaños de una persona que, si bien no estuvo presente en mi vida como me hubiera gustado, le tengo un aprecio muy bonito y es por la cual hago este post. Esta personita (que voy a llamar "Persona R") ya no está por esta vida, ahora ve mis locuras desde ese azul interminable y de la cual estoy segura que le faltó decir tanto que tal vez se esté arrepintiendo un poco. ¿Ves a lo que me refería? Las personas se van, algunas vuelven y otras, tristemente, se unen al dichoso azul brillante. No quiero que seas como la Persona R, ni como la mayoría lo es o como yo lo fui pudiendo decirle todo eso que, hasta la fecha, sigo guardando. Tal vez la Persona R me escucha cuando le hablo o tal vez mi buen amigo es quien le ha comentado lo que siento, sin embargo, debo decirte que no es lo mismo hablarle a distancia que haberlo dicho cara a cara.
Así que ama mucho, no tengas miedo de demostrarlo. Se amable con los demás porque nunca sabes por lo que están pasando. Apoya y aprende a escuchar, a veces solo basta un oído y un hombro para hacer sentir bien a las personas. Y, si puedes, ¡halaga mucho! porque eso es algo que no muchos hacen y que, sin duda alguna, llega al alma siempre. No quiero verte en el club de los que callan por miedo a arriesgarse y de los que se quedan parados sin mostrarle al mundo lo bonito que es su luz. Yo ya decidí unirme al club de mi abuelo y a empezar a hacer un poco la diferencia. ¿Y tú? ¿Te unes a nosotros?
Sin más que decir, me despido por el momento. No te olvides de brillar mucho, de disfrutar vivir y de soñar en grande. Que la mejor de mis vibras llegué hasta tu casita y que las bendiciones nunca falten 😊✨
¡Nos vemos en el próximo post!
- Ivanna

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